SOBRE MÍ
Todo empezó en mi habitación de Benicàssim. Corría 2017 y yo trasteaba con sintetizadores y samples, sin saber muy bien lo que hacía. Lo que comenzó como pura curiosidad por descifrar cómo se hacían esos sonidos que me obsesionaban, poco a poco se convirtió en algo más serio. Hoy, después de años construyendo mi propio estudio ladrillo a ladrillo, puedo decir que he encontrado mi lugar en la música.
He pasado por muchas fases. Empecé haciendo Future Bass y Dubstep porque me flipaban esas melodías épicas y esos drops brutales. También me metí a hacer beats de Trap y Rap durante esa época, explorando ritmos más urbanos. Luego me adentré en el Techno más duro, y ahora me muevo entre el House y el Techno dependiendo de lo que me pida el cuerpo en cada momento. Es esa versatilidad lo que más me define: poder combinar la sensibilidad melódica con la energía más cruda, siempre manteniendo mi identidad. Cada track que saco es un pedacito de mí, y creo que eso se nota.
En directo es donde más disfruto. He tenido la suerte de tocar en sitios como Ballesta Club, Hangar 48, Marula Club o Tren de la Costa, y cada vez que subo a cabina siento lo mismo: esa conexión inmediata con la gente. No me limito a reproducir música; intento contar una historia, crear un viaje que vaya de menos a más, que tenga sus momentos de calma y sus explosiones.
Al final, lo que realmente me mueve no es solo que la gente baile (que también), sino que se vayan con algo más. Que sientan que han vivido algo auténtico. Porque para mí la música nunca ha ido de ser perfecto técnicamente, sino de transmitir algo real. Y eso es lo que intento hacer cada día: ser honesto conmigo mismo y con quien me escucha.